Axtasantina

Se ha demostrado su efecto, en líneas celulares y en animales, contra el cáncer, enfermedades crónicas inflamatorias, síndromes metabólicos, enfermedades cardiovasculares, enfermedades gastrointestinales y del hígado, enfermedades neurodegenerativas, enfermedades oculares, y en enfermedades de la piel. En humanos se ha mostrado su efecto en mejora de parámetros antioxidantes, antiinflamatorios, disminución de especies reactivas de oxígeno y mejora de la proporción de lípidos en sangre, mejoría en parámetros oculares, aumento de la resistencia al ejercicio, y mejora en la fertilidad masculina.

 

Los antioxidantes son moléculas capaces de retardar o prevenir la oxidación de otras moléculas, es decir, retardar o prevenir la reacción química de transferencia de electrones de una sustancia a un agente oxidante. Las reacciones de oxidación pueden producir radicales libres que comienzan reacciones en cadena que dañan las células. Los antioxidantes terminan estas reacciones quitando intermedios del radical libre e inhiben otras reacciones de oxidación oxidándose ellos mismos y protegiendo así las células contra el daño causado por los radicales libres. Por lo que, los principales efectos beneficiosos de los antioxidantes son la disminución de la oxidación lipídica, proteica y del ADN, y consecuentemente del estrés oxidativo.

Niveles bajos de antioxidantes o la inhibición de las enzimas antioxidantes causan estrés oxidativo, el cual se ha asociado con una amplia gama de enfermedades:

Las enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson, patologías causadas por la diabetes, artritis reumatoide, neurodegeneración, enfermedades cardiovasculares, y cáncer, entre otras. Las células pueden adaptarse a incrementos de estrés oxidativo, pero si este resulta agresivo, intenso y constante, se produce un desacoplamiento de las funciones celulares y provocan un daño irreversible o muerte celular.

 

Para impedir o reducir la producción de radicales libres se recomienda evitar aquellos alimentos que aumentan el número de radicales libres (aceites vegetales hidrogenados -por ejemplo, margarina-, ácidos grasos trans -alimentos industrializados como la bollería industrial-, hidrocarburos aromáticos policíclicos presentes en alimentos ahumados y procesados, entre otros) y cambiar los hábitos alimentarios y de salud.

Resulta imprescindible adoptar una alimentación rica en productos vegetales, capaces de proporcionar aquellos principios que neutralizan los efectos perniciosos de los radicales libres. No existe ningún otro alimento como las frutas y verduras que posean tantos antioxidantes para evitar la formación de radicales libres. Los efectos beneficiosos de frutas y hortalizas han sido atribuidos, entre otras cosas, al alto contenido en diferentes compuestos bioactivos, entre ellos los fitoquímicos.

 

El tipo y concentración de fitoquímicos en las células vegetales depende de la variedad, de la época del año, del grado de madurez, de las condiciones de la cosecha y el almacenamiento, y procesamiento.

 

La cantidad equivalente a una cápsula de 4 mg de astaxantina natural se encuentra en una ración de 100 gramos de salmón rojo o prácticamente 1 kg de salmón atlántico.

Cada vez hay más estudios en cultivos celulares o de tejidos, animales y humanos en los que se sugiere un efecto beneficioso de la astaxantina y sus derivados en la prevención de enfermedades

como el cáncer, las enfermedades crónicas inflamatorias, el síndrome metabólico o enfermedades cardiovasculares, gastrointestinales y enfermedades neurodegenerativas, entre otras.

 

Los efectos de la astaxantina están relacionados con mecanismos antioxidantes incluyendo prevención del daño oxidativo y necrosis o apoptosis celular inducida por el estrés oxidativo; disminución de la expresión o producción de mediadores antiinflamatorios y citoquinas , descenso de la expresión o producción de la transformación del factor de crecimiento, aumento de los niveles circulantes de adiponectina y sensibilidad a la insulina, disminución de la actividad del sistema renina-angiotensina, y actividad antimicrobiana

 

Así, es recomendable aprovechar todo los alimentos y nutrientes ricos en astaxantina que nos ofrece la naturaleza para mantener nuestra salud y prevenir enfermedades, especialmente algas, salmón y crustáceos.

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